Despierta tu espíritu altruista

Siempre en el mundo existen personas que necesitan una mano, y otras que están dispuestas a ayudar. Toma conciencia y despierta tu espíritu altruista, colabora y ayuda a quienes lo imploran.

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Es común que nos olvidemos del mundo, de todo lo que sucede a nuestro alrededor por enfocarnos solo en nosotros. A veces nos convertimos en seres tan egoístas e indiferentes que logramos dañar. Resulta que, tanto las acciones como las omisiones pueden causar un impacto gigante, necesitas abrirte más.

Deja de lado los perjuicios sociales, los estándares, y todo lo que va vulnerando más a los humanos. Lo único que debe de importarte es que todos somos humanos, y que esa condición es suficiente para brindar ayuda.

Ayudar al prójimo

Si, tal como el texto sagrado lo establece. No es cuestión de religión, ni mucho menos de dirigirnos solo por ese camino. Es otro aspecto, es bondad y amabilidad, llegar a un nivel más alto en la humanidad por simplemente ayudar. Aunque parezca atípico, ayudar y colaborar resultaba ser lo más común, tristemente ahora somos tan individualistas que nos olvidamos de ello.

Ayuda porque te nace

Cuando se ayuda de corazón y sin esperar nada a cambio es cuando de verdad cambiamos un poco el mundo en el que vivimos. Diferente es, cuando solo lo hacemos con un fin oculto, porque estamos disfrazando el interés con un “espíritu altruista” que en verdad no existe. Por desgracia, los únicos que salimos mal y perjudicados somos nosotros mismos, actúa de esa manera porque te nace del alma colaborar.

El espíritu altruista es necesario despertarlo

Consideramos que todos tenemos ese espíritu altruista que nos incita a que podemos ayudar a mejorar, pero quizá por factores externos lo dejamos de lado. ¡Es hora de que despiertes! De que te des cuenta que hay muchas cosas y muchas personas que te necesitan, una mano amiga puedes darla.

Está bien que te enfoques en ti, pero el egoísmo y el hacerte de la vista gorda con todo lo que va sucediendo a tu alrededor no es sino una indiferencia que mata. Porque muchos de nosotros podemos hacer que todo cambie, y aun así no lo hacemos.

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