Aprende a importar autos paso a paso a Colombia


Para traer vehículos nuevos al país, importadores deben presentar homologaciones y certificados. Un proceso desconocido para los muchos. Cuando por fin las condiciones están dadas, el vehículo predilecto elegido y las decisiones tomadas, la compra de un carro nuevo se convierte en un proceso que la mayoría del tiempo está escondido

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Para traer vehículos nuevos al país, importadores deben presentar homologaciones y certificados. Un proceso desconocido para los muchos.

Cuando por fin las condiciones están dadas, el vehículo predilecto elegido y las decisiones tomadas, la compra de un carro nuevo se convierte en un proceso que la mayoría del tiempo está escondido para los clientes detrás de una muy usada (y poco creíble) promesa de los vendedores, “en tantos días está su carro”.

Armado de expectativa el comprador se retira del concesionario para empezar su cuenta regresiva mientras que el vendedor empieza a dar los pasos necesarios para tratar de cumplir su promesa. Esto dependerá, principalmente, de dónde se encuentre el vehículo que, al menos en el papel, ya está vendido.

Por un lado, el volumen de ventas de la marca determinará si el auto en cuestión se encuentra en la zona franca, aduanas, en medio de su despacho desde la fábrica hasta el puerto de destino o si incluso aún no existe y está por producirse. Entre mayor rotación tenga el modelo, el tiempo de entrega podrá ser más rápido.

En cualquier caso, el distribuidor o representante local del fabricante es quien se debe poner en contacto con éste, pues es el único autorizado para comprarle uno o una cantidad de autos que se ha determinado con anterioridad y que no puede ser alterada posteriormente.

Ambas partes definen precios, condiciones de pago y plazos de entrega. Con los vehículos también se debe enviar una documentación específica, que incluye ficha de homologación, certificados de emisiones dinámicas, declaraciones de conformidad, registro de importación, certificado ambiental de los aires acondicionados y una documentación de embarque.

Esta última es la que utiliza una agencia de aduanas para poder iniciar el proceso de nacionalización. Con el manifiesto de carga revisado se procede a hacer una toma de seriales y de improntas, y una verificación del estado de los vehículos. Además, aquí sucede una de las partes más importantes de todo el proceso: el pago de los impuestos.

Junto con el momento en que se pagan los vehículos a la casa matriz, aquí es donde entra a jugar el dólar, o la divisa en que se haga la negociación. Con todo pago ya se puede proceder a retirar el vehículo, momento para el cual seguramente ya tendrá un propietario asignado.

Como es bien sabido, los aranceles a cancelar por los vehículos dependerán de su procedencia, oscilando entre el 35 y cero por ciento. Aquellos que arriben desde México, Venezuela, Ecuador y Chile no deben cancelar arancel gracias a los tratados que hay con ellos, mientras que los que llegan de Brasil o Argentina deben cancelar 15.8 por ciento.

Estos valores, hay que aclarar, aplican para vehículos livianos. De la misma forma, el tiempo que tome todo este procedimiento también variará en razón del país de origen de cada uno y el tipo de carro que sea, pues no es lo mismo importar un vehículo popular que otro que haya demandado, por ejemplo, un proceso de personalización por parte del cliente.

Por último, se realizarán los correspondientes registros en el Runt, procesos de matrícula y todo el alistamiento del auto, desde quitar los protectores de la carrocería hasta darle una buena lavada. Eso sí, casi siempre, el llenado del tanque de combustible quedará a cargo del nuevo propietario.

Vía: motor.com.co

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