Las 10 maneras más sorprendentes de hacerse millonario

Todo es cuestión de innovar, encontrar el nicho de emprendimiento y ponerse manos a la obra, características que los millonarios más exitosos lograron conseguir a través de la historia.

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Cuando se trata de hacerse millonario de manera inesperada, no falta quien argumente que un elemento es crucial: la suerte. Pero, existen otros factores.

Todo es cuestión de innovar, encontrar el nicho de emprendimiento y ponerse manos a la obra, características que los millonarios más exitosos lograron conseguir a través de la historia.

En cuanto a los negocios, los resultados obtenidos por los empresarios de lo que te contamos a continuación no necesariamente se explican por dichas cualidades, sino porque hicieron fortuna de la manera más insólita.

1. El primer todo a cien

Se afirma con cierto humor que Heshen, o Ho-Shen, almirante chino nacido en 1746, fue el creador del negocio de las tiendas de todo a cien. Cuando se retiró de la Armada de su país, creó una enorme flota privada con la intención de vender productos de artesanía china en el resto del mundo, y fundó pequeñas tiendas en los puertos del Pacífico y el Índico. En unos pocos años amasó una fortuna vendiendo sus mercancías a los marinos y viajeros europeos.

2. Souvenirs indios

Pierre Minuit fue un explorador holandés que se hizo célebre en 1626 por comprarles a los indios delawares la isla de Manhattan por el equivalente a 24 dólares actuales. Por esa “hazaña” fue recompensado con un título que le reportaba una renta millonaria de por vida. No satisfecho con ello, comenzó a fletar barcos que llevaban a Holanda tabaco y souvenirs de los pieles rojas.

3. Exportar hielo

Nacido en 1783 en Boston, Frederic Tudor tuvo la idea que le hizo millonario cuando su hermano William bromeó sobre aserrar trozos de hielo de un lago congelado para venderlos en el Caribe. Frederic compró un barco y fletó un cargamento rumbo a la Martinica. Pero la fortuna no le sonrió en esta ocasión, ya que los lugareños no estaban por la labor de refrescar las bebidas con trozos de hielo. Frederic decidió cambiar de destino y su siguiente cargamento se dirigió a Calcuta. Y aquí sí que se lo quitaron de las manos. Durante décadas, Mr. Tudor tuvo el monopolio del comercio de hielo con la India.

4. Descubrir un istmo

Carlos Fermín Fitzcarrald, fue un coerciante peruano nacido en 1862, conocido por descubrir el istmo amazónico que lleva su nombre. Una expedición épica en la que llegó a transportar un barco a través de una montaña. El esfuerzo fue recompensado, porque se enriqueció cobrando un peaje a todas las mercancías que circulaban por la ruta que descubrió.

5. Construir un ferrocarril

Jason Jay Gould fue un empresario visionario que hizo oídos sordos a los consejos de por qué construir una línea férrea en una región de “salvajes” indios como fue el Viejo Oeste. No hizo caso, y en 1862 invirtió su dinero en fundar el Union Pacific, para unir la costa este de EEUU con la oeste. El negocio parecía destinado a la ruina hasta que el descubrimiento de oro en California hizo que miles de personas quisieran trasladarse allí.

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6. Vender biblias

Con ese apellido, Robert Dollar (1844-1932) estaba destinado a ser millonario. Este marino, que conocía bien los puertos asiáticos, supo que los misioneros que allí vivían andaban escasos de biblias. Dollar se dedicó entonces a suministrarles libros sagrados, un negocio que le dio jugosos beneficios. Con ellos compró un barco, con el que abrió la primera ruta regular entre EEUU y Japón, y se convirtió en el principal magnate naviero de su época.

7. Escribir libros de autoayuda

Nacido en 1832, Horatio Alger fue el padre de la literatura de superación. Se hizo millonario escribiendo libros con recetas para alcanzar el éxito. Fórmulas tan sencillas como levantarse antes que el resto de la gente, trabajar una hora más, ser perseverante, etc.

8. Vender gatos callejeros

Ser casi analfabeto no fue impedimento para que el escocés Timothy Dexter (1748-1806) amasara una fortuna con los negocios más extravagantes. Desde traficar con sarténes en las llamadas Indias Orientales (los fabricantes de caucho se las quitaban de las manos para usarlas como cucharones), hasta vender centenares de gatos callejeros en las islas del Caribe, que estaban infestadas de ratas.

9. Especulando en bolsa

Considerado el mejor especulador de todos los tiempos, Jesse Livermore fue capaz de prever el crack de 1929. Se hizo inmensamente rico vendiendo las acciones acumuladas la semana anterior a la del hundimiento de Wall Street. Así, mientras el resto del país se empobrecía, él ya se había deshecho de todo su lastre financiero, facturando 100 mil dólares de aquel entonces.

10. Trucar las apuestas

Arnold Rothstein fue el corredor de apuestas que en 1919 organizó el Escándalo de la Medias Negras, el mayor de la historia del béisbol. Sabiendo que los jugadores del equipo Medias Blancas de Chicago estaban enemistados con el propietario, les propuso perder adrede y apostar contra ellos mismos.

11. Inventar el coche cama

Viajar de noche en tren era algo incómodo, que obligaba a dormir sentado, hasta que en 1864 George Pullman tuvo la idea de crear el primer coche cama. Paradójicamente, el primer coche cama que diseñó se lo compraron al momento, pero no para llevar pasajeros vivos, sino para trasladar el féretro de Abraham Lincoln.

12. Hoteles de amor

El fundador de la multinacional Nintendo, Fusajiro Yamauchi, comenzó su negocio en 1889 fabricando cartas para un juego de mesa llamado hanafuda, muy popular en Japón. Pero su fortuna la hizo gracias a un amigo que le contó los problemas que tenía para encontrar un lugar seguro donde mantener una relación adúltera. Fusajiro se enriqueció creando una red de “Hoteles del amor” para parejas infieles. Con ese dinero, sus descendientes se dedicaron a fabricar juegos.

13. Loción anticalvicie

Madame C. J. Walker está considerada la primera mujer rica de raza negra. Por causa de una enfermedad, estuvo a punto de quedarse calva. Para evitarlo, fabricó una loción casera contra la caída del cabello que empezó a vender entre sus vecinos. El rumor de que el preparado funcionaba hizo que un laboratorio le comprara la fórmula a cambio de una fortuna para la época.

Vía: quo.es

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