Historias de éxito de dos peruanos provincianos que te sorprenderán

Es un hecho: el espíritu emprendedor peruano ha dado un salto de calidad en los últimos años. Aquí te recordamos a dos provincianos exitosos.

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Estas son historias de 2 emprendedores al frente de negocios de éxito que son ejemplos de innovación, gestión y trabajo duro para cualquier aspirante a empresario.

Vistony, lubricante de exportación

Disciplina, orden y trabajo han sido la clave del éxito de Oswaldo Hidalgo, el creador de lubricantes Vistony, una empresa peruana que ya se encuentra en 9 países del mundo y próximamente tendrá una planta en la India.

Es un provinciano ancashino que llegó a Lima a sus 13 años de edad y que, como muchos inmigrantes, arribó a la capital para buscar oportunidades.

Él se dedicaba a ayudar en la chacra a su padre, como muchos niños que viven en la sierra de Perú. Pero su vida en la capital tampoco fue fácil, él tuvo muchos problemas y realizó varios oficios entre ellos vender ropa y hasta trabajar de guardián. Y antes de emprender su empresa Vistony, inició un taller con sus hermanos en un pequeño local de Comas para confeccionar ropa industrial.

Sin embargo, las cosas no iban bien porque había problemas con la importación de productos de confecciones. Por eso decidió dejar su primer negocio para emprender otro.

Hidalgo cuenta que estuvo dos años pensando qué emprender hasta que tuvo la idea de fabricar grasa para maquinarias y para engranajes de carros.

Lo hizo y fue así que creó su marca Vistony, que gracias a la calidad e innovación de los productos, su marca ha cruzado las fronteras de nuestro país logrando exportar sus productos a 9 países, dentro de ellos Estados Unidos, y están próximos a tener una planta en la India.

Nosotros estamos rompiendo el mito de que todo lo peruano es malo” dice con orgullo Oswaldo Hidalgo, quien cuenta con 400 colaboradores y dice que tiene un reto ambicioso para el 2021 que es ingresar a los cinco continentes donde haya una distribuidora en cada uno de ellos. “Emprendedores hay en todas partes y emprender algo lo hace cualquiera, pero sostenerse en el tiempo lo hace diferente”, asegura finalmente.

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Topitop, moda e innovación

Esta es la historia de Aquilino Flores, el hombre detrás de los polos de Topitop, una de las empresas peruanas dedicadas a la moda que mejor ha logrado posicionarse en el mercado textil peruano.

Aquilino era apenas un niño de 12 años cuando falleció su padre en su natal Huancavelica, cuya situación agravó la economía familiar por lo que se vio obligado a abandonar su ciudad y aventurarse para llegar hasta Lima, donde comenzó a ganarse la vida lavando carros en los alrededores del Mercado Central.

A pesar de su edad, Aquilino era un muchacho trabajador que sabía ganarse la simpatía de los demás. Quizás fue por ello que, un día, el dueño de uno de los carros le entregó 20 polos de los que fabricaba en su taller informal y le propuso que los venda.

Poco a poco, Aquilino fue aprendiendo del negocio y descubrió que podía ganar mucho más si se enfocaba en los gustos del público por lo que abrió un taller de polos para confeccionarlo con figuritas de colores, que eran los preferidos de sus clientes.

Conforme el negocio fue creciendo, Aquilino logró traer de Huancavelica a sus hermanos Manuel, Carlos, Marcos y Armando y los puso a trabajar con él. De vendedores ambulantes pasaron luego a ser comerciantes estables en el Mercado Central.

Pero no era suficiente: Aquilino tomó sus ahorros y compró su primera máquina de coser, la cual instalaron en una cochera. Hasta que en 1966 organizan su primer taller de confecciones, para poder cubrir la gran demanda de pedidos que tenían, comenzando a exportar a países como Bolivia y Argentina.

El momento decisivo llegó cuando un comerciante de Desaguadero, la ciudad fronteriza entre Perú y Bolivia, le pidió a Aquilino un lote de camisetas equivalente a US$10 mil.

Aquilino Flores aceptó el reto, subcontrató a todos los talleres de confección que tuvo a la mano y llegó a entregar el pedido en el plazo prometido.

Desde entonces, los años no han pasado en vano. Actualmente, Aquilino Flores es dueño de Topitop y el empresario textil más importante del Perú, con ventas anuales que superan los US$120 millones, brindando empleo directo a más de 6 mil personas.

Vía: plusempresarial.com

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