Todo lo que aprende el camarero sin ir a la universidad

Se convive, según dicen, con la generación más preparada del mundo. Los jóvenes actualmente tienen un altísimo índice de acceso a estudios universitarios y, prácticamente, han nacido con un ordenador debajo del brazo.

Ver artículo completo

El testimonio de este profesional de hostelería te resultará quizás familiar si cuando estudiabas tenías la sensación que aquello no era para ti.

Se convive, según dicen, con la generación más preparada del mundo. Los jóvenes actualmente tienen un altísimo índice de acceso a estudios universitarios y, prácticamente, han nacido con un ordenador debajo del brazo.

Sin embargo, hay cosas que no se aprenden en las aulas y, aunque a más de uno sorprenda, tampoco en internet. Porque hay lecciones que solo se aprenden de la “universidad de a calle”, como se dice.

En este sentido, Wil Fulton ha compartido su experiencia y todo lo que ha aprendido trabajando como camarero durante cuatro años en la localidad de Nueva Jersey, Nueva York, en un artículo del portal ‘Thrillist’.

Trabajaba en uno de esos restaurantes a pie de playa, en los que “se paga por las vistas, no por la comida”, tal y como uno de sus jefes le decía siempre. Entró a trabajar a los 16 años, y su labor consistía en limpiar y servir mesas cuando había bastante afluencia de turistas.

Dos años después, al cumplir los 18, ingresó en la universidad, donde pudo comparar las dos “formas de aprendizaje”, y la conclusión que extrae es que no es ningún secreto que la universidad a menudo no prepara para el futuro.

No es para nada como la vida real. La vida real está llena de extraños que te gritan, y al final del día, lo único que tienes es el cabello graso y un fajo de billetes en la mano. La vida real es exactamente igual a trabajar en un restaurante”, señala.

Entonces, ¿cuáles son sus experiencias y lecciones que comparte?

1. Es importante tener los amigos adecuados

La primera lección de Fulton como camarero llegó incluso antes que empezara a trabajar: el nepotismo.Conoce a alguien con influencia y tendrás todo ganado a la hora de encontrar un trabajo”. Él mismo cuenta cómo fue a parar a ese trabajo porque su madre conocía a la mujer del dueño. “No es justo, pero es como funciona esto”, admite.

Con el tiempo se fue dando cuenta de esto y fue aprendiendo a distinguir, dentro del propio entorno del restaurante, a “la gente adecuada” con la que más convenía entablar relación.  “Son cosas que no se enseñan en ningún sitio, pero en la práctica totalidad de los trabajos vas a tener que relacionarte con otras personas y hay que saber cómo llevarte bien con ellas”, comenta Fulton.

2. El dinero no crece en los árboles

De pronto, el joven camarero se encontró con una cantidad más o menos tentadora de dinero a una edad muy temprana. Saber cómo gestionar el dinero para que no se acabe antes de lo que debería no es tarea fácil.  Eso tampoco se aprende en la universidad. Fulton cuenta lo difícil que le resultó “no gastar el dinero en un coche molón, en llenar la casa de helechos decorativos o en comprar todas las temporadas de ‘Los Simpson’ teniendo en la mano el dinero para poder hacerlo.

Con la práctica, Fulton aprendió a gestionar su dinero y a hacer rápidamente cálculos sobre lo que podría o no gastarse, para permitirse caprichos que no le dejaran la cuenta a cero. “Cuando se trata de dinero, la universidad lo único que te enseña es a acumular una asfixiante cantidad de deudas”, concluye.

Te puede interesar: 10 puntos clave del emprendedor que no enseñan en las universidades

3. El arte de manejar la presión

En un restaurante, hay que manejar docenas de pedidos, atender las necesidades de todos los comensales, controlar todo lo que está saliendo de la cocina y, en definitiva, estar pendiente de todo lo que sucede para poder gestionar bien las tareas que te han sido asignadas. Y en ocasiones el estrés del ambiente laboral se torna muy tenso.

Sin embargo, eso también puede afianzar la relación con tus compañeros. “Muchas universidades en sus folletos publicitarios anuncian la diversidad que conocerás en ellas”, pero para nuestro camarero, no tiene ni punto de comparación con la diversidad de gentes que puedes conocer trabajando en un restaurante, tanto en lo referente al personal, como a la clientela.

4. No basta con trabajar duro

En la universidad todo se mide en base a calificaciones. Pero hay veces que esforzarse en el trabajo, por sí mismo, no basta. Incluso si se trata de sobresalir entre los compañeros. Tal y como cuenta Fulton, de nada sirve esmerarse en las tareas si no somos capaces de conseguir que los jefes lo reconozcan. “Las opiniones de los superiores son tan importantes como el propio trabajo para obtener los resultados deseados”, añade.

5. Ver las cosas con perspectiva

El camarero recuerda ahora cuánto tiempo pasaba quejándose de lo poco que le gustaba su trabajo. Sin embargo, al pensar en ello, en un trabajo a pie de playa conoció a una gran cantidad de gente e hizo amigos “para toda la vida”, en realidad no puede sino sentirse agradecido de todas aquellas vivencias. Además de todo lo que pudo aprender en aquellos años.

“El pedazo de papel que conseguí cuando me dieron el título universitario solo me ha servido para adornar una pared en casa de mis padres, pero aprendí mucho más sobre la vida en aquellos veranos con camisa hawaiana y delantal, oliendo a patatas fritas y derramando mojitos, que en mis años de estudios superiores”, concluye.

Vía: elconfidencial

Lee también: CURSOS GRATUITOS DE DESARROLLO PERSONAL

Sobre Pedro O 28319 Artículos
Editor en Pymex desde 2014

Artículos Relacionados