Leo y la salida de su zona de confort

¿Qué pasa si nos quedamos en nuestra zona de confort? ¿Qué sucedería si saliéramos de ella? ¿Qué es lo que nos falta para salir y explorar nuevas alternativas? Lee esta historia de Leo, el camaleón y llévate una buena reflexión que se puede aplicar tanto a nuestras vidas en general

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¿Qué pasa si nos quedamos en nuestra zona de confort? ¿Qué sucedería si saliéramos de ella? ¿Qué es lo que nos falta para salir y explorar nuevas alternativas? Lee esta historia de Leo, el camaleón y llévate una buena reflexión que se puede aplicar tanto a nuestras vidas en general como en el tema del emprendimiento.

Cuenta la historia que Leo, el camaleón, era tan pequeñito en comparación con sus hermanos, primos y otros familiares; y sin embargo nunca perdía el entusiasmo e intentaba suplir esa diferencia con otras habilidades. Leo era muy feliz de estar cerca a su familia, pero no llevaba bien el hecho de que cada uno debía conseguir su propio desayuno, almuerzo, cena y algún otro snack. Mientras que los demás se daban tremendos banquetes por su habilidad y tamaño que les ayudaba a cazar, el pequeño Leo apenas lograba atrapar uno o dos mosquitos al día. Se quedaba con hambre y sabía que con tan poco alimento no lograría crecer tanto como sus parientes.

Un día de clima templado, Leo hizo su maleta, se despidió de su familia y salió a buscar otro lugar para vivir donde la caza fuese más fácil para él. Caminó por largas horas, escaló montañas, bajó por los valles, cruzó ríos subido en hojas caídas que usó como balsas y por fin encontró un estanque de nenúfares poblado de insectos de todo tipo. ¡Era el paraíso!

No habían otros camaleones por la zona, sus únicos nuevos compañeros fueron unas ranitas, que ni por el tamaño, ni la capacidad de adaptación al lugar le fueron problema. Leo, el camaleón, podía cazar a cualquier hora. Fue así que creció, maduró y se convirtió en el rey del estanque.

Reflexión

Muchas veces podemos estar cómodos en un lugar donde todo es familiar y habitual. ¿Qué sucede si aquello no nos llena el espíritu como debería ser? ¿Qué pasa si sentimos la falta de algo? Pues tenemos que salir a buscarlo, ¿verdad? Imaginemos nuestro negocio, una cafetería a la cual acuden clientes de manera constante, siempre servimos lo mismo, atendemos de la misma manera, damos las mismas promociones, etc. ¿Qué más podemos hacer? ¿Qué es necesario cambiar para seguir progresando? Costará trabajo salir de nuestra zona de confort. Sin embargo, esta salida nos da nuevos horizontes, hechos que no habíamos visto antes tal vez o que no hubiéramos podido imaginar. Miremos un poco más allá y sigamos siempre avanzando hasta lograr nuevos objetivos.

Vía: marketingcontenidos.com

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