La fábula del helado y las acciones que nos sorprenden…


¿Cuántas veces hemos dado gran importancia a nuestros prejuicios? ¿Cuántas veces hemos juzgado mal? Quizá son muchas esas veces, pero ya no le tomamos importancia porque se han convertido en un hábito.

Es así.

  Con esta historia conocerás qué tan perjudicial es para nosotros, no para quien recibe la ofensa o•••

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¿Cuántas veces hemos dado gran importancia a nuestros prejuicios? ¿Cuántas veces hemos juzgado mal? Quizá son muchas esas veces, pero ya no le tomamos importancia porque se han convertido en un hábito. Es así.  Con esta historia conocerás qué tan perjudicial es para nosotros, no para quien recibe la ofensa o el desplante, proceder de esa manera.

En los días en que un helado costaba mucho menos, un niño de 10 años entró en un establecimiento y se sentó en una mesa. La mesera puso un vaso de agua enfrente de él.
-¿Cuánto cuesta un helado con chocolate y maní? -preguntó el niño.
-Cincuenta centavos -respondió la mujer.
El niño sacó la mano del bolsillo y examinó las monedas.
-¿Cuánto cuesta un helado solo? -volvió a preguntar. Algunas personas esperaban mesa y la camarera ya estaba un poco impaciente.
-Veinticinco centavos —dijo bruscamente.
El niño volvió a contar las monedas.
-Quiero el helado solo —dijo.
La mesera le trajo el helado, puso la cuenta en la mesa y se retiró. El niño terminó el helado, pagó en la caja y salió. Cuando la mesera volvió a limpiar la mesa, le costó tragar saliva al ver que allí ordenadamente junto al plato vacío, había veinticinco centavos: su propina.

Reflexión

¿Alguna vez, como en La fábula del helado, no nos hemos sentido nosotros también desengañados por alguna de nuestras decisiones? ¿Te has sentido identificado con haber encarnado a la mesera de la fábula? Juzgar mal no sólo nos aparta de situaciones provechosas para nosotros, sino que nos apartan de personas valiosas. Sin esas personas valiosas nuestro breve tránsito en la tierra no será lo tan enriquecedor que puede llegar a ser. ¿Queremos que nuestros prejuicios nos condenen a no expandir todo nuestro mundo interior? Detrás de muchas de nuestras convicciones se encuentran ideas que no nos favorecen.

Foto: galletilandia.com


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