Iwala y el camino hacia el pozo de agua

AFP Habitat
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El otro día leyendo el blog de Javier Megias, consultor español de empresas y startups encontré una fábula -de su autoría- muy interesante sobre la innovación empresarial. Aquí les cuento la historia:

Érase una vez un clan cuya embarcación naufragó y dio a parar en una isla perdida en el mar. Zabu, el líder de dicho clan sobrevivió. Al volver en sí, se puso de pie y fue a ver a su tripulación. Muchos habían fallecido. A aquellos que sobrevivieron los cuidó hasta que tuvieran fuerzas nuevamente. El grupo admirado por la belleza de dicho paraje, lleno de árboles frutales y animales, pensó que no les faltaría nada allí. Durante varios días buscaron un buen lugar para establecerse hasta que encontraron un claro en medio del bosque. Zabu partió a buscar una fuente de agua, porque sin esta no podrían sobrevivir. Luego de 3 días, cuando pensaron que ya estaría muerto, apareció lleno de cortes y arañazos anunciando que había encontrado un pozo de agua a un día de camino desde la aldea. El sendero ya estaba más o menos despejado. ¡Qué suerte! Tendrían agua por fin. Con el tiempo, el sendero se despejó, ya no había maleza que fastidiara en el camino para traer el agua a casa. Pasaron 50 inviernos, la aldea prosperó, Zabu falleció.

Un buen día, el joven Iwala celebraba su llegada a la adultez, así que siguiendo la tradición éste tendría que ir solo a recoger agua del pozo. Iwala era un muchacho muy vivaz y curioso. En su camino para traer el agua, no solo cargó con las cubetas de agua, sino que también se aventuró en hacer algunas exploraciones por la zona. En su retorno, se armó de valor y fue a hablarle al jefe de la aldea y le dijo: “Creo que el sendero que utilizamos para traer agua del pozo es muy largo y enrevesado. Creo que podría encontrar una ruta más corta.” El jefe lo miró con desprecio y le dijo en voz alta: “¿Por qué pierdes tu tiempo? Ese sendero es bueno y no necesitamos a alguien como tú, inexperto. ¿Te crees mejor que nuestro sabio fundador Zabu?” El joven respondió con respeto: “Creo que podría ser más corta la ruta, tardaríamos menos”. El jefe molesto le recalcó que ya lo habían intentado antes y no lograron nada. Iwala insistió hasta que el jefe le dijo: “Está bien. Si te crees tan listo, demuéstralo, pero nadie te ayudará. Hazlo solo.” Al día siguiente muy temprano, el joven salió con su machete a despejar el sendero que él estaba seguro lograría un camino más corto hacia el pozo de agua. Algunos habitantes de la aldea lo observaban con una mezcla de burla y extrañeza. La gente mayor comentaba: “¡Estos jóvenes creen que pueden cambiar las cosas!”. Iwala no hizo caso a los comentarios y trabajó arduamente día y noche hasta despejar el camino al pozo. La ruta antigua tardaba un día. Esta nueva demoraría solo unas horas, aunque aún el sendero era angosto y con muchas ramas que fastidiaban. Regresó al pueblo y anunció sus resultados al jefe quien le dijo: “Aunque hayas encontrado un camino más corto, es incómodo. Haz lo que quieras, los aldeanos seguirán tomando la ruta de Zabu”. El joven triste le contó toda la historia a su mejor amigo. Inmediatamente decidieron que irían a recoger el agua por el nuevo sendero. Su ejemplo se difundió entre otros jóvenes. Poco a poco el sendero se hizo más amplio y con menos ramas y espinas.

Una mañana, una mujer anciana que miraba a los jóvenes transitar por el nuevo sendero hacia el agua, decidió recorrerlo ella misma. Unos consejeros del jefe que vieron a la anciana cruzar por dicho camino, lo recorrieron un tanto escépticos. A los pocos días toda la aldea utilizaba la nueva ruta de Iwala y lo felicitaban por dicho logro.

¿La reflexión?

Mucho se habla actualmente de la innovación empresarial, que se entiende como la flexibilidad de una empresa para adaptarse a los cambios del mercado a través de la reestructuración de su modelo de negocio y sus procedimientos. Innovar es buscar nuevas formas de llegar al pozo de agua, tal como lo hizo Iwala en la historia. Algunas personas se cohiben de hacerlo porque están relativamente bien en su zona de confort, porque tienen temor a la incertidumbre y al fracaso, porque tienen miedo que sus ideas no sean escuchadas. Como emprendedores debemos estar dispuestos al cambio, abiertos a nuevas ideas de todos los elementos de nuestra organización, no podemos ser ciegos y sordos ante las sugerencias para mejorar. Por más jóvenes e inexpertos que sean algunos de nuestros colaboradores, todos ellos forman parte de esta maquinaria llamada empresa. Siempre busca formas para lograr una mejora continua y así la excelencia. Te recomendamos leer sobre este tema en el artículo: Mejorando cada día: la filosofía Kaizen y las 5s.

¿Te ha pasado una situación similar a la de Iwala? ¿Qué decisión y acción tomaste?

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