Fábulas para emprendedores: el roble y la caña

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Suele ser origen de muchos males de la conducta que afectan la vida laboral y familiar.

 

Sin duda que la vanidad y soberbia, son actos fingidos o de falsos méritos que presentan muchas personas con el objetivo de aparentar lo que no se tiene.

Así que lee esta fábula para aprender cómo es dañina para la vida empresarial.

Al borde de un extenso lago crecieron muy cerca, uno del otro, un roble y una caña. Con el paso del tiempo, el roble creció fuerte y robusto, quien siempre miraba a la caña y le decía:

– “Mira qué pequeña y débil eres. Hasta un simple pajarillo es para ti un grave peso; la brisa más ligera, que riza la superficie del agua, te hace bajar la cabeza. En cambio, mírame, mi frente detiene los rayos del sol, desafía también a la tempestad”.

A la caña le daba mucha tristeza ver como el roble se había transformado en un ser soberbio y presumido. Hasta que un día llegó una tormenta muy fuerte que dobló a la caña, mientras el roble luchaba con todas sus fuerzas para mantenerse en pie.

Durante un tiempo lo consiguió, pero el tiempo empeoró y la tormenta se convirtió en un tornado. Lo cierto es que fue tal la fuerza del viento que arrancó el roble. Cuando el temporal pasí, unos leñadores aparecieron y lo cortaron en unas horas.

La caña, triste por su vecino, pensó:

“Me doblo, pero no me rompo. ¡Qué pena que tanta soberbia y vanidad le hayan llevado hacia tal extremo!”.

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Moraleja

Si no se desea que la adversidad nos derrote, hay que prepararse concienzudamente para afrontarla.

En la vida empresarial, para que el equipo laboral no sufra de privaciones, tiene dos opciones ante el jefe: colaborar con él, o prepararse con mucha fortaleza y razones para afrontarlo y ganar mérito para lograr el éxito en las metas propuestas.
Vía: gestion.org

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