Fábulas para emprendedores: El Rey y el filósofo

Muchas veces es importante ir al grano desde el primer momento y plantear directamente las ventajas del producto que se está ofreciendo.

Muchas películas nos muestran hombres de negocios de éxito que van por la vida tomando decisiones en tiempo récord sin entretenerse en nimiedades.

¿Pero esto obedece a una buena práctica o es fruto de otro falso mito acerca de la influencia y la comunicación efectiva? ¿Se puede permitirse el lujo de perder tiempo hablando del tiempo justo antes de comenzar una negociación o conversación importante? Lee esta historia.

Un filósofo vivió largo tiempo en la Corte del rey…

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Muchas veces es importante ir al grano desde el primer momento y plantear directamente las ventajas del producto que se está ofreciendo.

Muchas películas nos muestran hombres de negocios de éxito que van por la vida tomando decisiones en tiempo récord sin entretenerse en nimiedades.

¿Pero esto obedece a una buena práctica o es fruto de otro falso mito acerca de la influencia y la comunicación efectiva? ¿Se puede permitirse el lujo de perder tiempo hablando del tiempo justo antes de comenzar una negociación o conversación importante? Lee esta historia.

Un filósofo vivió largo tiempo en la Corte del rey Pirro, soberano de Epiro, quien logró una victoria sobre los romanos en el siglo II AC. Pirro, que era un conquistador, una especie de Alejandro de los persas, estaba constantemente haciendo planes de invasión y de conquista.

Un día llegó donde el filósofo, quien se encontraba tumbado a la sombra de un árbol en el jardín del palacio, y le dijo:

He hecho un plan y mañana mismo salgo con mi ejército. Vamos a cruzar el estrecho y a conquistar toda Grecia, todo el Peloponeso”.

A lo cual respondió el filósofo : “Muy bien. ¿y después qué?”.

“Después continuaremos adelante, hacia Italia”, respondió Pirro.

¿Y después?”, interrogó nuevamente su interlocutor.

Pues seguiremos y procuraremos llegar hasta el final del mundo”.

Bueno, muy bien, ¿y después?”.

Bueno, ya después habré conquistado todo el mundo”.

¿Y entonces qué?”, volvió a preguntar el filósofo.

Y dijo Pirro:

Entonces podré descansar”.

Ante lo cual el filósofo concluyó: “Bueno, si de lo que se trata es de descansar, por qué no te sientas aquí conmigo bajo este árbol y empezamos directamente, sin tanto trajín”.

Moraleja

Las enseñanzas de esta fábula puede ser de utilidad para que los vendedores, por ejemplo, tengan en cuenta que hay ciertas cosas que deben ser resueltas rápidamente. Y es que muchas veces la rutina puede matar un negocio, sobre todo si éste depende de las visitas comerciales que se hacer para conseguir nuevos clientes.

Hay que tener en cuenta que hoy los profesionales tienen cada vez menos tiempo para atender un creciente número de asuntos, por lo que no es conveniente prolongar las reuniones más allá de lo estrictamente necesario.

Entonces, para que una visita se convierta en un negocio rentable, es importante ir al grano desde el primer momento y plantear directamente las ventajas del producto que se está ofreciendo.

Vía: yoriento.com

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