Fábula: La cigarra y la hormiga


Esta excelente fábula nos enseña la importancia de trabajar duro para nuestro futuro, y no dejarnos llevar por los aparentes buenos tiempos.

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De niños, sin duda, que se ha obtenido muchos aprendizajes de la vida por medio de fábulas. Pero estos relatos cortos con animales como protagonistas también dan lecciones a los adultos, en particular a los emprendedores.

Una de ellas es el ejemplo de la cigarra y la hormiga, que enseñan que hay muchas personas que no saben lo que es esforzarse para hacer un negocio, por lo que siempre adoptarán la “posición” de una cigarra.

La cigarra era feliz disfrutando del verano: El sol brillaba, las flores desprendían su aroma…y la cigarra cantaba y cantaba. Mientras tanto su amiga y vecina, una pequeña hormiga, pasaba el día entero trabajando, recogiendo alimentos.

– ¡Amiga hormiga! ¿No te cansas de tanto trabajar? Descansa un rato conmigo mientras canto algo para ti. – Le decía la cigarra a la hormiga.

– Mejor harías en recoger provisiones para el invierno y dejarte de tanta holgazanería – le respondía la hormiga, mientras transportaba el grano, atareada.

La cigarra se reía y seguía cantando sin hacer caso a su amiga.

Hasta que un día, al despertarse, sintió el frío intenso del invierno. Los árboles se habían quedado sin hojas y del cielo caían copos de nieve, mientras la cigarra vagaba por campo, helada y hambrienta. Vio a lo lejos la casa de su vecina la hormiga, y se acercó a pedirle ayuda.

– Amiga hormiga, tengo frío y hambre, ¿no me darías algo de comer? Tú tienes mucha comida y una casa caliente, mientras que yo no tengo nada.

La hormiga entreabrió la puerta de su casa y le dijo a la cigarra.

– Dime amiga cigarra, ¿Qué hacías tú mientras yo madrugaba para trabajar? ¿Qué hacías mientras yo cargaba con granos de trigo de acá para allá?

– Cantaba y cantaba bajo el sol- contestó la cigarra.

– ¿Eso hacías? Si hubieras trabajado en el momento oportuno, hoy no tendrías escasez de alimento. Ahora canta, mientras yo como.

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Moraleja

Los emprendedores deben saber planear, anticiparse y organizarse. Nunca se debe permitir que el ocio se inserte en la vida y dejar para mañana lo que se puede hacer hoy.

Por eso se debe aprender a ser un emprendedor eficiente que planifica cómo serán los meses “flojos” y cómo serán los “ocupados”. Además de eso sabe distribuir la carga laboral de cada día de manera que no desperdicia el tiempo hoy para no arrepentirse mañana.

Todo lo eso debe hacerse con autodisciplina que le permitirá crear hábitos positivos que lo conviertan en una persona productiva y de alto desempeño y, por ende, tener éxito en los negocios.

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