Fábula de la serpiente y la luciérnaga, cuando la envidia mata


¿A quién no le ha tocado vivir con un celoso o envidioso compañero de labores?

Sin duda que este tipo de comportamientos pueden resultar perjudicial ya que dañan el desempeño en el trabajo. Así que si uno es víctima de esta situación debe tener una estrategia para evitar daños a la convivencia laboral. Todo por dos razones: celos y competitividad.

Cuenta la fábula, que en una oportunidad, una serpiente empezó a perseguir a una luciérnaga que volaba tan rápido y con gran miedo de su voraz apetito en muchas oportunidades y por varios días.

Hasta que ya sin fuerzas, la pobre luciérnaga se paró y dijo a la serpiente:

– Puedo hacerte tres preguntas?
– No acostumbro dar respuestas a nadie, pero como te voy a comer, puedes preguntar.
– ¿Pertenezco a tu cadena alimenticia?
– No.
– ¿Yo te hice algún mal?
– No.
– Entonces, ¿Por qué quieres acabar conmigo?
– Porque no soporto verte brillar.

Moraleja

Muchas veces al vivir esta tensa situación  nos habremos preguntado, ¿si yo no he hecho daño a nadie? ¿por qué me pasa esto?

La respuesta es sencilla de responder: porque no soportan verte brillar.

Cuando esto sucede, simplemente, no hay que dejar de brillas, hay que seguir continuando ser uno mismo, dar lo mejor de uno y no permita que nadie hiera o te lastime.

Hay que seguir brillando para que nadie pueda tocarte porque la luz seguirá intacta y donde la esencia del éxito permanecerá, pase lo que pase. A fin de cuentas, hay que ser siempre auténtico, aunque la luz moleste a los envidiosos y depredadores.

Vía: aciprensa.com

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