El niño que pudo hacerlo


¿Qué pasa cuando no nos ponemos limitaciones? Quebramos todas esas barreras mentales y logramos cosas increíbles, ¿verdad? En esta historia: "El niño que pudo hacerlo" podrás leer y reflexionar sobre estas interrogantes.

Cuenta la historia que dos niños habían salido temprano a patinar.

El frío invierno había congelado el lago cerca sus•••

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¿Qué pasa cuando no nos ponemos limitaciones? Quebramos todas esas barreras mentales y logramos cosas increíbles, ¿verdad? En esta historia: “El niño que pudo hacerlo” podrás leer y reflexionar sobre estas interrogantes.

Cuenta la historia que dos niños habían salido temprano a patinar. El frío invierno había congelado el lago cerca sus casas. Avanzadas las horas, de pronto el hielo se rompió en una parte del lago y uno de los pequeños cayó al agua.

La corriente de agua interna lo trasladó unos metros por debajo del hielo. La única forma de salvarlo era romper la capa que cubría esa zona. Su amiguito, desesperado, comenzó a gritar y pedir ayuda pero nadie acudía.

Buscó una piedra de regular tamaño y golpeó con ella el hielo varias veces con todas sus fuerzas hasta que por fin, una grieta se abrió y metió el brazo para agarrar a su compañero.

Los vecinos quienes habían escuchado los gritos, habían llamado a los bomberos que llegaron luego de pocos minutos.

Cuando los niños explicaron lo que había sucedido, los vecinos y bomberos no dejaban de preguntarse: ¿cómo aquel niño tan pequeño pudo romper tremenda capa de hielo? “Es imposible que con sus pequeñas manitas haya podido lograrlo”, “¡Imposible!” decían las señoras. “Si no tiene la fuerza como para hacerlo, ¿cómo pudo?”, comentaban otros.

Un anciano que escuchaba atentamente los comentarios de la gente les dijo: “Yo sé cómo lo hizo”. Todos preguntaron sorprendidos: “¿Cómo?” A lo que el viejo respondió: “No tenía a nadie cerca que le dijera que no podría hacerlo”.

Reflexión

Muchas veces en la vida escucharemos en diversas situaciones: “No lo hagas porque no te va a ligar”, “Tu no vas a poder con eso”, “No pierdas tu tiempo”, “Eso no vas a poder hacerlo tu solo”, y otras frases que lo único que hacen es bajarnos la moral, quitarnos las energías y quedarnos sentados sin hacer lo que queríamos hacer.

La gente que nos rodea puede influir mucho en nuestra decisión si es que no tenemos convicción. Como emprendedores debemos saber que si tenemos todo bien analizado, planificado y argumentado, podemos hacer caso omiso a aquellos comentarios que puedan hacernos desistir de un intento de poner en marcha una idea de negocio, nuestra idea de negocio.

Por ello, seamos como aquel niño que siguió su intuición y con la firme convicción sacó su máxima fuerza para salvar a su amigo. Sabía que debía, sabía que podía.

Vía: EloyMoreno


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