¿Cómo orar? – Una bonita historia para ayudarnos a entender la oración

¿Cómo orar? Esa es una pregunta que muchas personas se hacen en momentos de angustia o tristeza.

¿Quién nos escucha? ¿Realmente Dios oye nuestras oraciones? Aquí les dejamos una historia muy bonita que puede ayudarnos a entender lo que significa la oración.

Un hombre anciano estaba a pocos pasos de su muerte.

Su hija fue corriendo a buscar al sacerdote para que pueda hacerle una oración pues no sabía cuánto más aguantaría la enfermedad que su padre sufría.

El sacerdote llegó a la casa del anciano y al ingresar a su habitación lo encontró postrado en cama con la cabeza levantada…

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¿Cómo orar? Esa es una pregunta que muchas personas se hacen en momentos de angustia o tristeza. ¿Quién nos escucha? ¿Realmente Dios oye nuestras oraciones? Aquí les dejamos una historia muy bonita que puede ayudarnos a entender lo que significa la oración.

Un hombre anciano estaba a pocos pasos de su muerte. Su hija fue corriendo a buscar al sacerdote para que pueda hacerle una oración pues no sabía cuánto más aguantaría la enfermedad que su padre sufría. El sacerdote llegó a la casa del anciano y al ingresar a su habitación lo encontró postrado en cama con la cabeza levantada por unas almohadas. Al lado de la cama había una silla.

El sacerdote le preguntó: “¿Estaba esperándome?” Y el hombre enfermo le dijo: “No, ¿quién es usted? ¿Qué hace aquí?”. “Su hija me llamó, soy el sacerdote de la iglesia cercana. Me dijo que venga para orar con usted. Cuando entré y vi la silla a su lado pensé que usted sabía que yo vendría a visitarlo”. “Ahh, la silla. ¿Puede cerrar la puerta por favor? – indicó el hombre enfermo. El sacerdote fue y cerró la puerta de la habitación.

El anciano le dijo: “Nunca le he contado esto a nadie, pero he pasado mi vida entera sin saber cómo orar. He ido a la iglesia y he escuchado sobre la oración, pero no sé. Nunca tengo idea de cómo hacerlo. Entonces dejé de intentarlo hasta que hace unos cuatro años atrás conversando con mi mejor amigo, este me dijo: “José, esto es bien fácil. Es tener una conversación con Jesús. Te sugiero que te sientes en una silla, coloca otra vacía frente a tí y luego con fé miras a Jesús sentado en la otra silla y le hablas y te escucha, y lo escuchas; igual como conversas ahora conmigo”. Es así que lo intenté, y me gustó y ahora converso así como dos horas diarias sin que mi hija me vea pues sino imaginará que estoy loco y me manda al manicomio.”

Joven orando por Dimitri Conejo Sanz (@dimitriconejo) | Cathopic

El sacerdote sintió una gran emoción cuando escuchó este relato y le dijo a José que estaba muy bien lo que hacía y que nunca deje de hacerlo. Hizo una oración con él, le dio la bendición y se retiró. Dos días después, la hija del anciano buscó al sacerdote para contarle que ya su padre había fallecido. El sacerdote preguntó: “¿Murió en paz?” A lo que la muchacha respondió: “Sí, antes de salir de casa me pasó la voz y fui a verlo a su cama, me dijo que me quería mucho y me dio un beso.

Regresé de hacer las compras luego de una hora y cuando llegué lo encontré muerto. Pero sucedió algo extraño pues parece que antes de morir se acercó a la silla que estaba al lado de su cama y recostó allí su cabeza. Así lo encontré. ¿Qué cree que signifique?”. El sacerdote estremecido se secó las lágrimas de emoción y le dijo: “Ojalá todos pudiésemos irnos de esa manera”.

Si eres creyente, ¿sueles orar? ¿Qué tal unos minutos al día?

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