No dejes que nadie ponga precio a tu trabajo

Te corresponde a ti y nadie más poner el precio a tu trabajo. Estudia y conoce los precios manejados en el área y con base a ello establece tu cuota, pero no dejes que tus clientes sean los pongan el precio a tu trabajo o saldrás perdiendo.

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A veces, al comienzo de nuestra carrera en el ámbito laboral, nos conseguimos con personas que siempre van a evaluar (a su manera) nuestro trabajo y van a decidir ellos cuánto dinero cuesta.

Está claro que no tenemos la experiencia que muchas personas que llevan ejerciendo años si tienen, pero a pesar de ello, puede que de alguna u otra forma denigren nuestra labor. Estos detalles que se ven tan simples y sencillos, lamentablemente no los aprendemos en la academia, nos toca aprenderlos solos cuando salimos a ejercer eso que tanto nos decían nuestros maestros.

Estudia el mercado

Antes de colocar un precio por tu trabajo, es necesario que conozcas el mercado, que sepas cuáles son los precios que se manejan en ese ámbito. Porque muchos suelen cometer dos errores, el primero que establecen un precio exorbitante y los otros un precio totalmente irrisorio.

Si no sabes cuál sea el precio ideal y te encuentras indeciso, entonces solo elije uno de los más comunes dentro del mercado, siempre y cuando sea justo por las labores que emplearás.

No permitas que tus clientes lo fijen

Cuando les das la libertad a tus clientes de pagarte lo que crean conveniente, estás regalando tu trabajo.

No eres demasiado joven, ni estás haciendo un trabajo sencillo para recibir lo que ellos fijen. Aprende que eres dueño de tu trabajo, que estudiaste y te preparaste para ofrecerle algo a los demás, y que por más sencillo que resulte, cómo realizar un documento y colocar una firma. Lo que aplicas son los conocimientos y lo que vale es eso.

Lo adecuado es fijar una cuota

Debes prestar un servicio de calidad, pero para empezar no puedes volverte loco y colocar el precio que quieres, la experiencia si que es importante, tanto como la reputación la cual irás adquiriendo con el tiempo. Por los momentos fija la cuota que consideres adecuada y comienza a partir de allí.

El trabajo y lo que haces no puede ser desvalorizado, todo vale y más cuando nos preparamos tanto. Porque la manera de aplicarse también resulta atractiva para el cliente y eso te hace destacar entre tantos profesionales de la misma área.

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