¿Sabes por qué las emociones negativas nos ayudan?


Necesitamos de las emociones negativas para que nos ayuden a ser mejores, impulsándonos a disfrutar y luchar por nuestros sueños.

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Muchas veces solemos escuchar que el miedo, el fastidio, y la molestia juegan en contra de nosotros. Incluso hay muchos libros de autoayuda que recomiendan apartar estas emociones de nuestro camino.

Las emociones negativas por más que nos molesten, nos sirven para mantenernos alerta, para preservarnos, y saber que algo no anda bien y que es necesario cambiarlo.

Se nos aconseja, pensar siempre en positivo, aunque realmente las emociones negativas también nos ayudan, y aquí te contamos los motivos:

  • El miedo

Mucha gente relaciona el miedo con la cobardía haciéndote sentir cobarde. Sin embargo, no es así, puesto que una persona valiente no es aquella que no conoce el miedo, sino aquella que, aun sintiéndolo, decide enfrentarlo.

Este sentimiento nos ayuda a medir los riesgos, a cuidar nuestros puntos débiles y a afianzar los fuertes.

  • La ira

Las buenas personas sienten ira. Lo importante es no sentirla hacia aquellas cosas que están bien, no es lo mismo enfadarse con una persona que maltrata a otra, que sentir ira hacia el éxito de alguien que se lo merece.

Por lo tanto, esta emoción puede ser un buen estimulante para cambiar aquellas cosas del mundo que están mal. 

  • La insatisfacción

Este sentimiento nos propone buscar caminos nuevos cuando no nos sentimos bien en el lugar en el que estamos. Nos ayuda a esforzarnos para conseguir objetivos que parecen fuera de nuestro alcance.

¿Pero que hacer con las emociones negativas?

Hemos mencionado estos ejemplos de emociones supuestamente negativas, sin embargo debemos saber que el secreto no está en combatirlas, sino en prestarles atención, en encauzarlas de modo que jueguen a nuestro favor.

Debemos tener en cuenta que esas emociones están allí para cuidarnos, para impulsarnos a cambiar lo que está mal, a luchar para conseguir lo que parece lejos de nuestro alcance.

Únicamente no se puede tener como objetivo la felicidad, convirtiéndose está en un boomerang, es necesario estar dispuesto a enfrentar el placer y la incomodidad. La culpa, el remordimiento, la ansiedad, la vergüenza, la envidia, el miedo, la duda, todas son útiles en un momento dado porque dan agilidad emocional, esa capacidad para sufrir el dolor y seguir caminando hacia una meta concreta.

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