De vender entradas de cine a ser el segundo hombre más rico de Rusia

A los 15 años de edad empezó vendiendo entradas de cine y hoy, a sus 53 años, se ha convertido en un poderoso oligarca del petróleo con una fortuna valorada en más de 12,000 millones de euros.

Esta es la historia de Mikhail Fridman, el segundo hombre más rico de Rusia y una de las mayores fortunas del mundo y que a través de sus negocios invierte en energía, telecomunicaciones, tecnología y supermercados.


Actualmente, el magnate ruso está divorciado, tiene cuatro hijos y reside en Londres. La compañía que dio origen a su fortuna es Alfa Group un conglomerado fundado en 1989 bajo el que operan compañías como Alfa Bank, uno de los mayores bancos privados de Rusia.

Sus orígenes

Su historia se asemeja al de otros millonarios exitosos que empezaron desde abajo. Mikhail Fridman, nació el 21 de abril de 1964 en Lvov, en la frontera occidental de Ucrania dentro del seno de una familia judía. Comenzó trabajando en lo que sea mientras asistía al Instituto de Acero y Aleaciones de Moscú, como lavando ventanas, administrando un bar y hasta en la reventa de entradas para el Teatro de Moscú y otras cosas ilegales bajo el dominio soviético.

Y aunque nació en una familia de clase media, siempre tuvo claro que su objetivo era ganar dinero y, desde joven, ha experimentado con numerosos negocios que le llevaron a convertirse en un hombre multimillonario.

Así que luego de terminar sus estudios en el Instituto Moscovita del Acero y Aleaciones, se decidió a emprender y puso en marcha una empresa de venta de alfombras y otra de servicio de limpieza de ventanas.

Pero el germen de su gloria empresarial fue Alfa-Foto, negocio de venta de ordenadores que acabó derivando en Alfa Group Consortium, que incluía filiales dedicadas a la inversión, a la exportación de petróleo y a las telecomunicaciones.

Camino al éxito

Y todo ello comenzó cuando el entonces presidente ruso Mijaíl Gorbachov aprobó una serie de reformas económicas para relajar las prohibiciones a los negocios privados, por lo que Fridman y sus socios comenzaron una cooperativa, organizaron la entrega de mensajería de bienes y una mezcolanza de otros servicios.

Fue así que en 1988, Fridman creó su propia cooperativa, Alfa Foto y, posteriormente, ALFA / EKO, una empresa de comercio de materias primas, lo que le dio el capital para establecer Alfa Bank, hoy en día uno de los mayores bancos de Rusia.  Y se cuenta que el mismo Fridman contrató a un ministro ruso de Comercio Exterior para dirigir el banco. Lo cierto es que su riqueza creció de manera exponencial por lo que decide invertir en petróleo en Rusia.

Actualmente, Fridman es un importante accionista y presidente de la petrolera rusa recién formado TNK-BP, el tercer mayor productor de petróleo de Rusia. Desde entonces, su patrimonio personal no ha parado de crecer y ha ostentado puestos de responsabilidad pública, en el Consejo Asesor Internacional del Ministerio de Relaciones Exteriores -como uno de los representantes de Rusia- y en el banco Alfabank, como presidente.

Más allá de sus exitosos negocios, se ha preocupado siempre por difundir la identidad judía, comunidad a la que pertenece, tanto en su país, con la fundación del Congreso Judío de Rusia, como en el resto del mundo, a través del Genesis Philanthropy Group.

Y aunque tiene fama de tacaño, el 2017 compró Athlone House, una mansión victoriana construida en 1872 en Londres, donde vivieron algunos conocidos empresarios británicos por el que pagó 65 millones de libras, respetando la construcción original, aunque no ha renunciado a alguna extravagancia, como una piscina en el interior de la casa, una sala de fumadores y una pista de tenis.

Vía: elmundo.es/libremercado.com


Artículos Relacionados