4 historias de éxito que iniciaron con fracasos

Es habitual que la hora de emprender se tengan tropiezos mal llamandos “fracasos” que nos desaniman y nos hacen replantearnos qué estamos haciendo. Si estás atravesando por una situación similar conoce estás increíbles historias de éxito que enfrentaron múltiples fracasos.

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No todas las ideas de negocio se concretan en la primera oportunidad. Las razones pueden ser diversas: ingresos insuficientes para subsistir, falta de indicadores y de análisis, planeación deficiente, problemas en la ejecución, entre otros.

Antes de alcanzar la cima, las personas deberán pasar por numerosos tropiezos. Son pequeños obstáculos en el largo camino al éxito. Todos deben enfrentarse al fracaso, de una forma u otra. Lo realmente importante es cómo la persona reacciona a ellos y, sobre todo, aprende.

La mente maestra de Microsoft

Bill Gates es uno de los hombres más ricos del mundo, gracias a su empresa de tecnología Microsoft. Sin embargo, no ganó su fortuna de forma inmediata. Es más, tuvo que realizar varios intentos antes de llegar hasta donde se encuentra actualmente.

Gates entró al mundo del emprendimiento de la mano con Paul Allen en la corporativa Traf-O-Data durante la década de los 70.

Esta empresa apuntaba a procesar y analizar los datos de determinadas cintas de grabación. Con esta información de los contadores de tráfico, los ingenieros de tráfico podían generar informes útiles.

Sin embargo, el producto apenas funcionaba y al final resultó en desastre, sobre todo porque el estado de Washington pronto ofreció tabular los datos gratuitamente y la idea quedó obsoleta. Entonces, la vida de Traf-O-Data fue realmente fugaz.

Pero Allen y Gates no se rindieron ante las adversidades. Ambos emprendedores vieron el lado positivo del fracaso de su negocio y aprendieron a escribir software para una computadora.

Años después, crearon el startup “Micro-soft”, el cual fue un éxito para la época y que derivó en el gigante de computación que todos conocemos.

El genio detrás de Apple

La fama de Steve Jobs no solo vino dada por su genio creativo, o por haber sido uno de los más grandes inventores del nuevo siglo. El fallecido fundador de la corporativa Apple también tuvo que enfrentarse a que su propia compañía le diera la espalda durante los peores momentos de su carrera.

Tras haber consolidado Apple junto a Steve Wozniak en 1976, Jobs encontró el éxito a sus 20 años de edad cuando la compañía se transformó en un imperio masivo. No obstante, fue un triunfo efímero.

En 1985, la computadora personal Macintosh fue un fracaso en ventas. Entonces, la junta directiva decidió despedirlo de su cargo como Director General. A pesar del duro golpe, Jobs no desistió y fundó la compañía NeXT, una estación de computadora para educadores.

Sin embargo, la empresa quemó cientos de millones de dólares en inversionistas, puesto que, debido a los altos precios y los numerosos virus, nunca se materializaron las ventas.

Apple tampoco estaba prosperando en aquel entonces. Sus ventas habían bajado considerablemente y en 1996 decidieron comprar NeXT, trayendo a Jobs nuevamente como CEO interino.

A partir de ese momento, desarrolló el iPod y el iPad, convirtiendo a Apple en una de las empresas más exitosas del mundo.

El padre de las cadenas de producción

Henry Ford es uno de los empresarios más conocidos a nivel mundial por el éxito que tuvo y aún mantiene su compañía Ford Motor Company. Sin embargo, el padre de la teoría clásica de la administración tuvo que enfrentar varios fracasos para conseguir dicho estatus.

En lugar de trabajar en la granja familiar, Ford prefirió arreglar los relojes a los vecinos. Tenía un interés en el campo técnico elevado y estaba obsesionado con hacer un “carro sin caballos”.

En 1896, logró fabricar un artilugio de cuatro ruedas impulsado por motores pequeños. Fue allí cuando nació su primera empresa, Detroit Automobile Company, pero esta fracasó por los altos costos de los autos, además de su baja calidad. Por este fatídico hecho, los inversores expulsaron a Ford de la asociación.

Ford nunca renunció a sus esfuerzos por crear automóviles. Antes de Ford Motor Company, el empresario pasó por otros cinco fracasos. Fue en 1908 que alcanzó el éxito y la fortuna con el Modelo T, un auto bien hecho y de precio razonable que pronto ganó tracción entre los consumidores estadounidenses.

El magnate del pollo frito

Muchos lo conocen como el Coronel Sanders, la cara que identifica a la franquicia Kentucky Fried Chicken (KFC). Pero en realidad se llama Harland David Sanders y aprendió a cocinar para ayudar a su mamá cuando su padre lo abandonó.

Sanders tuvo varios trabajos: jardinero, instructor de tranvía y bombero. Tuvo una gasolinera en la que servía un pollo cocido y frito. Con el tiempo fundó un restaurante. Sus habilidades culinarias eran muy bien conocidas en muchos círculos hasta el punto de que el gobernador de Kentucky, Ruby Laffoon, lo llamó el coronel Sanders.

Lastimosamente, el negocio tuvo que cerrar porque en el lugar se proyectó una carretera de peaje. Después de pagar sus deudas, Sanders quebró. Pero esto no lo detuvo y decidió apostar a la venta de franquicias. En cinco años, logró 190 franquiciatarios y 400 locales de KFC.

Así como estos personajes, los que quieran recorrer el arduo camino hacia el éxito deben ser perseverantes, pacientes y, sobre todo, tener la capacidad de volver a levantarse aunque la vida golpee fuerte.

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