Analizar las fuerzas de la competitividad


Muchas veces la principal competencia no está en los productos que son iguales que los suyos, como un PC y un Mac, sino en productos que satisfacen la misma necesidad que el suyo, pero de una forma absolutamente diferente.

Una forma bastante constructiva para pensar en el mercado, según propone Fairbrothers,•••

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Muchas veces la principal competencia no está en los productos que son iguales que los suyos, como un PC y un Mac, sino en productos que satisfacen la misma necesidad que el suyo, pero de una forma absolutamente diferente.

Una forma bastante constructiva para pensar en el mercado, según propone Fairbrothers, está en analizar las 5 fuerzas:

Rivalidad competitiva: ¿Cuántos competidores directos tiene? ¿Cuántos puntos tienen en común? ¿Cuál es su efectividad? ¿Qué atractivo tienen sus tasas de crecimiento y sus márgenes de beneficio?

Potencial de los nuevos actores: ¿Hay posibilidad para nuevas oportunidades? ¿Con qué facilidad pueden entrar los nuevos actores? ¿Hay costes de inversión altos, ventajas de coste para los actores ya existentes, problemas con el acceso a las fuentes o a los canales de distribución, relaciones existentes o barreras de regulación? Tenga en cuenta que si entrar es fácil, para usted será positivo al principio, pero después podría perjudicarle si no crea nuevas barreras.

Amenaza de la sustitución: ¿Cuál es la competencia indirecta? ¿Hay soluciones o productos alternativos en el mercado que respondan a la misma necesidad que usted? ¿Hay sustitutos que pueda utilizar en su favor?

El poder del comprador: ¿Qué poder de precios tiene sobre sus clientes? ¿Cuál es la concentración de mercado? ¿Cuál es la capacidad de compra y la disposición de los clientes para comprar? ¿Está diferenciado? ¿Cuáles son los costes de que los clientes le sustituyan por la competencia?

Poder del proveedor: ¿Qué poder sobre el precio tiene? ¿Cuántas opciones de proveedores alternativos o sustitutos tiene? ¿Cuáles son sus costes de cambio?

Incluso a veces, las alternativas no son algo que los consumidores puedan adquirir para satisfacer sus necesidades, sino un hábito, o una forma de hacer las cosas, que esté arraigado en la base de los consumidores. Esto implica que tu producto tiene que ser mejor que la forma actual de hacer las cosas, para poder cambiar los viejos hábitos y la inercia de los consumidores.

Fuente: Marketing Directo

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