Aprender a vivir más despacio es aprender a vivir mejor

Quien vive a las corridas, muy probablemente es inconsciente de que si no se toma un tiempo para descansar y relajarse de vez en cuando, se está dificultando su recorrido, se está poniendo una traba a sí mismo que tarde o temprano lo hará caer.

Bien dice Doménico Cieri: “La prisa y el necio se topan frecuentemente”.

El ansioso / acelerado muchas veces refleja en su cuerpo el estrés que lo acosa: se come las uñas, se pellizca las cutículas, se muerde los labios, frunce el cejo, se le ve con cara de trauma, sufre de insomnio, dolor de espalda, cuello, cabeza, u…

Ver artículo completo

Quien vive a las corridas, muy probablemente es inconsciente de que si no se toma un tiempo para descansar y relajarse de vez en cuando, se está dificultando su recorrido, se está poniendo una traba a sí mismo que tarde o temprano lo hará caer. Bien dice Doménico Cieri: “La prisa y el necio se topan frecuentemente”.

El ansioso / acelerado muchas veces refleja en su cuerpo el estrés que lo acosa: se come las uñas, se pellizca las cutículas, se muerde los labios, frunce el cejo, se le ve con cara de trauma, sufre de insomnio, dolor de espalda, cuello, cabeza, u otra enfermedad.

Estos acelerados son víctimas de su hiperactividad mental, que los lleva a caer en la dispersión continua, por lo que suelen dejar muchas cosas que comienzan por la mitad.

El estrés incide en nuestros pensamientos, emociones y físico, por lo que si nos dejamos abatir por él, sufriremos miedos, frustraciones y ansiedad.

¿Cómo reconocer si eres un acelerado?

  1. Haces más de una actividad a la vez.
  2. Tus frases típicas son: “Estoy full”, “Estoy apurado”, “A última hora se me complicó”.
  3. Quieres acelerar a los otros. “¿Será que puedes caminar un poquito más rápido?”
  4. No duermes lo suficiente.
  5. Saturas tu agenda con actividades con poco intervalo entre una y otra. “Yo llego, aunque sea tarde, pero llego”.
  6. Miras el reloj a cada rato.
  7. Te cuesta disfrutar del placer. Cuando comes, ingieres los bocados rápidamente y no te das tiempo ni para la sobremesa. La prisa te roba los momentos gratos de la vida.
  8.  Como sueles irte volando, pierdes tus pertenencias. Luego tienes que regresar a buscarlas y así pierdes más tiempo.

Herramientas para disminuir tanto aceleramiento

Darte masajes y practicar Yoga, Taichi, o cualquier disciplina física que contemple lo emocional y espititual es una gran sugerencia que podemos darte.

A la vez, te contamos de la “Slow Culture”, un movimiento que exalta la lentitud, y busca que las personas aprendan a apreciar la calidad de sus momentos mediante la promoción de un aire de calma. Esta cultura demuestra que podemos apoderarnos del tiempo, en lugar de arrojarnos a su tiranía. La ‘Vida Slow’ no significa pasividad: persigue una redistribución de la energía vital con el fin de alcanzar una mejor calidad de vida.

Cerramos con esta dichosa frase de Lao Tse: “El hombre vulgar, cuando emprende una cosa, la echa a perder por tener prisa en terminarla”.

Por: Daniel Duque

Articulos Relacionados