Las estrategias comerciales que deberían adoptar las cadenas de cines en Perú

Una encuesta de Ipsos reveló que el 83% considera que, como consecuencia de la decisión de Indecopi, subirán los precios de las entradas a los cines en Perú.

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Como se recordará, Indecopi emitió una resolución que permite a los espectadores ingresen a las salas de cine de Cinemark y Cineplanet (a excepción de las salas “prime”) con productos iguales o similares a los que venden en sus confiterías, cuyos plazos de ejecución se reanudarán este 17 y 21 de marzo, respectivamente.

Esta decisión podría generar grandes cambios no solo a las empresas involucradas, sino a toda la industria. Para el abogado Alejandro Falla, socio del estudio Bullard Falla Ezcurra y catedrático de la Universidad del Pacífico, esta medida correctiva, dada por la Sala Especializada en Protección al Consumidor, es ilegal porque atenta contra la libertad de empresa.

Los gremios empresariales como la SNI, Comex, Confiep, Accep, entre otros, también han mostrado su rechazo, al igual que la Asociación Nacional de Salas de Cine (Anasaci), integrada por Cinemark, UVK, Cineplanet, Cinerama, Cine Star y Cinépolis.

Estrategias y creatividad

Sobre este tema, el gerente de cuentas senior de Arellano Márketing, Arnaldo Aguirre, sostuvo que elevar precios  es la opción más fácil, pero la menos recomendada. Lo más sensato sería que ambos cines apelen a su creatividad. Por ejemplo, una alternativa sería elaborar paquetes que incluyan la venta de la entrada al cine y de la canchita con gaseosa.

Entonces, si el entretenimiento y la comida son los principales imanes de flujo de visitantes a los centros comerciales, entonces, los cines deberían aprovechar mejor sus áreas para generar nuevos negocios y hacer que los mismos consumidores que van a sus salas gasten más.

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Según el CEO de Cineplanet, Fernando Soriano, los cines no viven solo de vender entradas, sino de brindar una experiencia, y eso incluye el negocio de confitería, cuyos ingresos ayudan a compensar el bajo margen de ganancia que les deja la boletería.

Señala que su precio promedio de las entradas es de S/11,69. De este monto casi el 30% se va al gobierno central y al gobierno local en impuestos. De esos S/9 restantes, la mitad es para el distribuidor o dueño de la película y, otro tanto, para pagar el impuesto a la renta, los derechos propios de estar en un centro comercial, gastos fijos y administrativos.

Otra propuesta interesante es ir más allá de la proyección de la películas. Por ejemplo, los Premios Óscar es la premiación más importante del cine, entonces sería una buena idea proyectarla en el cine. Esto también podría aplicarse a los partidos de fútbol del Mundial Rusia 2018 o los clásicos del fútbol local.

Por eso que las cadenas de cines tienen que romper paradigmas. Lo cierto es que aún están en la etapa de ofrecer los productos básicos, pero tienen que salir fuera del cuadro y enfocarse en los productos potenciales.

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