¿Qué buscan las empresas en el profesional?

La mayoría de profesionales, sin importar en qué o dónde trabajan, suele preguntarse cómo es que, aparentemente, sólo algunos cumplen el sueño de hacer una línea de carrera ascendente. Esta pregunta no es tan fácil de responder, ya que es una problemática que va más allá de los títulos académicos

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La mayoría de profesionales, sin importar en qué o dónde trabajan, suele preguntarse cómo es que, aparentemente, sólo algunos cumplen el sueño de hacer una línea de carrera ascendente. Esta pregunta no es tan fácil de responder, ya que es una problemática que va más allá de los títulos académicos que un profesional podría ostentar.  En la última década, el mundo laboral ha tenido una evolución considerable en cuanto al perfil que le exige tener al profesional.

Trabajadores de todos los niveles  de puestos se han visto muchas veces frente a una realidad distinta al momento de buscar trabajo, ya sea para crecer dentro de la misma empresa, reinsertarse o si desean tentar nuevas oportunidades. Y es que, si antes bastaba con terminar la carrera técnica o universitaria, luego, fueron las maestrías las que empezaron a cobrar tremendo protagonismo en un CV hasta que llegó el tiempo en el que el empleador se dio cuenta que no necesariamente los títulos y/o conocimientos técnicos aseguraban que el profesional seleccionado aportaría valor a la organización; más aún cuando al compararlo con algún otro colaborador, tal vez con un perfil técnico con menos títulos, este resultaba superior en temas de productividad. Es ahí cuando finalmente se le empieza a dar el verdadero peso a las habilidades blandas (o competencias) que cada profesional desarrolla,  desde etapas estudiantiles de pre grado o incluso desde su formación en el hogar.

Pero, yendo al punto,  no existe una fórmula única ni un secreto bajo siete llaves sobre aquello que las empresas buscan en un profesional para contratarlo. Depende de diversas variables para hacer un match que beneficie tanto a la empresa como al profesional.

Los intereses de la empresa irán desde las necesidades actuales, objetivos, cultura que desea mantener, funciones del puesto, aporte del posible candidato a la empresa, entre otros.

Para el profesional será más un asunto que tiene que ver con tener un objetivo propio, establecer metas a corto y mediano plazo, las que una vez alcanzadas, sirvan de escalón para seguir ascendiendo en el camino laboral. Todo esto, permitirá desarrollar un  background no sólo positivo, sino también consistente e interesante para cualquier organización.

Un profesional que sabe lo que quiere y trabaja para lograrlo, automáticamente se convierte en un elemento interesante para una organización. Trabajar en uno mismo, tiene que ver con una constante revisión y la mejora continua de nuestras competencias de manera integrada (duras/conocimientos; blandas/de personalidad).

Respondiendo a la pregunta que es el título de esta entrada, voy a mencionar 6 aspectos básicos a tener en cuenta para evidenciar ese perfil profesional:

  1. Estabilidad laboral: A no ser que existan motivos de fuerza mayor para dejar un trabajo antes de cumplir  mínimamente el año, es ideal mantener una temporada prolongada en un sólo espacio laboral. Acumular una experiencia laboral consistente en el Curriculum Vitae. Los reclutadores valoran más un periodo largo en una empresa pequeña/mediana que un periodo corto en una organización grande o reconocida.
  2. Congruencia entre acciones y logros alcanzados: De nada sirve que el profesional se desviva en contar lo que ha hecho en sus experiencias previas, si sus logros no son equivalentes a sus historias. Finalmente, todo se puede comprobar con las referencias laborales de los trabajos anteriores y se verá evidenciado en su desempeño de los primeros meses.
  3. Aprendizaje constante: Ese permanente deseo de adquirir nuevos conocimientos y que los resultados de ese aprendizaje se vean reflejados en el desempeño, será un plus para cualquier posibilidad de ascenso. Aquí entran a tallar las capacitaciones, cursos, especializaciones, etc. que deben estar ligadas a la experiencia que se va adquiriendo.
  4. Manejo eficiente de los cambios: El profesional que es flexible a los reveses del día a día, definitivamente aportará al cumplimiento de objetivos; porque no se trata solamente de adecuarse a los cambios, sino de mantener la eficiencia en el desempeño a pesar de ellos.
  5. Autonomía y Proactividad: Una persona autónoma, por lo general es organizada y a la vez se convierte en una persona confiable, porque no será necesario estar al pendiente del cumplimiento de sus funciones y los resultados siempre serán los esperados. De allí se desprende la proactividad, que no es más que ponerse en acción, hacer que las ideas e iniciativas se conviertan en una realidad.
  6. Comunicación a todo nivel: Si el profesional tiene esta habilidad desarrollada a nivel de competencia, logrará no solamente transmitir y sustentar ideas y opiniones, también podrá mantener relaciones positivas con su entorno, porque la comunicación no sólo es un asunto de verbalizacion sino de formas de expresión acordes al contexto.

Estos puntos representan los aspectos más relevantes que se espera que un profesional tenga, sobre todo, si desea mostrar un perfil competitivo. Claramente, el nivel de desarrollo de estos puntos se exigirá de acuerdo al tiempo de experiencia laboral, habiendo siempre, las excepciones que comprueban que no siempre la cantidad de años trabajando, define el potencial de logro del profesional.

Si consideras que en tu propio perfil, existe algún punto débil (o más de uno), ¡no entres en pánico!, porque siempre estarás a tiempo de trabajar en la optimización de tu perfil profesional. Recuerda que el primer paso es encontrar aquello que hay que mejorar.

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Escrito por:

Massiel Pérez R. – Asesora de empleabilidad e Imagen Profesional (Blog de Empleabilidad)

Adaptado por:

Alexandra Málaga D.  – Consultora de talento / Coach profesional

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