¿Pagar o endeudarse? Qué dicen los textos de las religiones más importantes

Si bien es cierto que las religiones hablan más de perdonar las deudas que de pagarlas, es importante ver su contexto.

Los grandes textos religiosos -tanto del judaísmo y el cristianismo, como del hinduismo, el taoísmo y el islam- están llenos de referencias al concepto de deuda.

Pero, qué dicen exactamente sobre ella? Para el antropólogo David Graeber, a cargo de la serie "Promesas, promesas: una historia de la deuda", la noción generalizada es que estas religiones enseñan que se deben pagar las deudas.

Pero lo cierto es que las metáforas financieras en los textos religiosos son particularmente ambivalentes.

Lo cierto…

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Si bien es cierto que las religiones hablan más de perdonar las deudas que de pagarlas, es importante ver su contexto.

Los grandes textos religiosos -tanto del judaísmo y el cristianismo, como del hinduismo, el taoísmo y el islam- están llenos de referencias al concepto de deuda. Pero, qué dicen exactamente sobre ella?

Para el antropólogo David Graeber, a cargo de la serie “Promesas, promesas: una historia de la deuda”, la noción generalizada es que estas religiones enseñan que se deben pagar las deudas.

Pero lo cierto es que las metáforas financieras en los textos religiosos son particularmente ambivalentes. Lo cierto es que en la Biblia, por ejemplo, se brindan una serie de enseñanzas sobre el dinero.

Pago en familiares

Si bien es cierto que los textos religiosos milenarios hablan más de perdonar las deudas que de pagarlas, es importante entender el contexto histórico en que el que se escribieron estas obras, ya que se explica por qué en el mundo antiguo el perdón institucionalizado de las deudas era una fenómeno común.

En la cultura Sumeria, la primera gran civilización de Mesopotamia, usaban plata como dinero, pues no tenían balanzas lo suficientemente precisas como para pesar las cantidades necesarias para comprar objetos de uso cotidiano. Es decir, compraban con crédito. Y entonces cada entre seis meses y un año, sobre todo en tiempo de cosecha, los clientes pagaban su deuda con sacos de granos, por ejemplo.

Y cuando la cosecha era mala se atrasaban con el pago y pedía un préstamo aún más grande que respaldaban con sus rebaños, sus campos o sus viñedos, los acreedores se llevaban a un miembro de su familia que podían usar como sirviente, o si era mujer convertirla en prostituta, o venderlo en el extranjero como esclavo.

Cancelación de las deudas

Ante esta situación, muchos deudores huían al desierto donde se unían a grupos nómadas que luego amenazaban con inundar las ciudades. Para evitar esta situación, muchos gobernantes, como Nehemías cuando regresó a Judea,  cancelaban las deudas (la de los consumidores, no las deudas comerciales) y liberaban a los sirvientes entregados en pago, que podían así regresar a su lugar de origen y a sus familias.

En Judea, esta práctica se institucionalizó, y eso aún está presente en el Judaísmo, donde se espera que cada siete años uno perdone las deudas. Y cada 50, se borran todas las deudas.

Las tres deudas del hinduismo

En el Hinduismo, por ejemplo, los textos religiosos hablan de tres formas de deuda: los dioses, los profetas y maestros, y los ancestros. En aquella época, la deuda con los dioses se pagaba con los hombres de la casta superior, mediante el sacrificio; con los profetas se cancelaba aprendiendo los textos secretos (Vedas) y la deuda con los ancestros, teniendo hijos, sobre todo varones.

Es decir, no se pagaba en el sentido tradicional. Las dos últimas se cancelan con los deudores transformándose en acreedores ellos mismos: uno se convierte en maestro aprendiendo de los libros de la sabiduría, y se vuelve un ancestro de las futuras generaciones al volverse padre.

Lo que dice la Biblia

Si volvemos a la Biblia se observará que la noción de deuda es ambiguo en la versión de la oración del Padre Nuestro, cuya traducción original de 1381 dice: “el pan nuestro de cada día dánosle hoy, perdona nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores“. Pero, ¿perdonamos nosotros a nuestros deudores? La mayoría, no. Lo que sorprende es que no queda claro qué significa este rezo exactamente.

Por otra parte, los préstamos siempre se discuten en la Biblia como un principio negativo en lugar de positivo. De hecho, parece ser una consecuencia de desobedecer los estatutos de economía y los principios financieros de Dios.

Precisamente, lo que dice la Palabra de Dios para cualquiera que pida prestado se encuentra en el Salmo 37:21: “El impío toma prestado y no paga, pero el justo es misericordioso y da”. Así que si no se desea ser considerados malos por Dios, se debe devolver el dinero que se haya tomado prestado.

Vía: mdzol.com

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